Un día como hoy tan agitante, agotador, lleno de algunas angustias pero fructífero para una nueva enseñanza de vida encontré entre mis papeles tan desordenados llenos de noticias, cuentos, novelas y algunos libros de filosofía un recuerdo interesante. Hace un año atrás realice un curso de radio comunitaria en la parroquia de Artigas con una buena profesora llamada Elida Polanco.
Ella es una persona que tiene el don de enseñar el oficio de la comunicación anti-imperialista, fuera del modelo comunicativo burgués, para las personas que estuvimos junto a ella resultó una nueva experiencia que nos amplió más la visión acerca de la comunicación popular. Nos demostró el arte de transmitir conocimientos en todos sus ámbitos a la sociedad.
Recordé que la profesora mediante una fotografía de Caracas en el año 1950 aproximadamente ubicada en la cota 905 teníamos que narrar una historia. La imagen para aquél entonces era de una zona rural donde las casas eran de bajareque, no contaban con servicios públicos: Agua, luz, aseo, el transporte público era escaso, Por lo que se apreciaba en la foto las personas quizás nunca asistieron a una escuela, es decir, vivían en una constante sombra llamada EXCLUSIÓN.
Esa historia la debíamos llevar fuera del área de Caracas pero recordando lo que puede pasar en cualquier lugar del territorio venezolano donde hubo y aún hay desesperanza, desigualdad y opresión debido a tanta corrupción y burocracia por parte del bipartidismo político.
La historia comienza así:
LUIS Y LA CIUDAD
Luis tiene 27 años viviendo en el barrio la esperanza ubicada a 500 metros de la cuidad de Mérida todos los días antes de asistir a su faena se levanta, se sienta a ver el paisaje que lo rodea. Vive a escasos metros de la vía que conduce a la ciudad de mérida y comunica al pueblo de mogollón. El barrio la esperanza a pesar de estar cerca de la ciudad es un lugar muy modesto. Las personas que lo habitan han estado consciente que durante años no fueron y no son tomados en cuenta, viven en condiciones no dignas para un ser humano.
Tienen que caminar pueblo abajo para buscar agua, alimentos y dinero que los sustenten para seguir viviendo.
Luis, uno de sus habitantes cada vez que se dirige todas las mañanas a la cuidad a trabajar se encuentra con otro mundo que el no acostumbra a vivir. Presencia en las calles una sociedad consumista, llena de competencia capitalista, intriga, odio y constantes vejaciones que debe vivir diariamente fuera de su hogar.
Cada día que pasa Luis se levanta, mira el amanecer del sol, observa el espacio que lo rodea y se pregunta de manera reflexiva: ¿Es necesario vivir en la ciudad para tener una vida digna? a lo cual responde en ese mismo momento: ¡Bah! Prefiero ser pobre, vivir en condiciones precarias, llevar una vida tranquila y no ser un ESCLAVO de la sociedad...
Los gobiernos represivos que gobernaron a Venezuela acostumbraron al pueblo a vivir sumiso, pasivo, hicieron creer que nunca las mayorías dejarían de ser ignominiosas. Resultó todo lo contrario, pues en estos 11 años de revolución (1999-2010) la REBELDÍA de los que creemos en la nueva sociedad, en el hombre nuevo como lo decía el CHE estamos en la vanguardia y lo seguiremos estando por que es nuestro momento, nuestra lucha, nuestra fuerza, nuestra vitalidad...
¡Pues tengan presente burgueses y pequeñoburgués que más nunca volverán!
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