Alrededor de 30 personeros de la oposición, comandados por el General Wilmer Moreno tomaron la casa de Gobierno del estado Mérida durante el golpe de Estado en abril de 2002, donde en forma violenta le exigieron la renuncia al exgobernador de la entidad, Florencio Porras.
En declaraciones ofrecidas al programa “Más Temprano Contigo” que transmite YVKE Mundial, Porras aseguró que al no reconocer el gobierno de facto le “partieron la cabeza” sufrió agresiones físicas y fue hurtado de varias pertenencias, entre ellas un reloj.
Durante ese hecho, el exgobernador merideño afirmó que en el momento de confusión le pidió al general Moreno coordinar cualquier tipo de hecho violento que se presentara en la entidad para así tomar “las decisiones” correspondientes. Sin embargo no percató en ese entonces que el efectivo militar pertenecía al bando golpista.
“Ellos comenzaron hacer su análisis balurdo, hicieron una especie de asamblea en mi oficina y yo me salí. Me dirigí a uno de los salones de la gobernación y denuncié el golpe de Estado, porque el único que me podía sacar de la gobernación era el pueblo merideño.”, sostuvo.
Agregó que ese día a las 9:00 am aproximadamente había una manifestación en las afuera de su despacho, ubicado en la Plaza Bolívar de Mérida, por casi 2000 personas, quienes en actitudes violentas exigían su “cabeza”. Empero, no detalló si eran impulsados por el general Moreno.
Asimismo, indicó que el día 12 de abril se comunica con el gobernador del estado Táchira, Ronald Blanco la Cruz y en las evaluaciones correspondientes determinaron que era un golpe de Estado y como mandatarios regionales desacataron la embestidura de Pedro Carmona Estanga, hecho que según nos comentó los redujo a “cocotazo limpio”.
Por último, destacó que la entidad merideña para enfrentar la dictadura activó a sus frentes de campesinos, alcaldes revolucionarios y al pueblo en general, para así evitar cualquier tipo de irregularidad en la entidad andina.

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